Hay temas de los que cuesta hablar o escribir.
A ratos es incómodo. Duele, tienes miles de pensamientos, sensaciones y sentimientos dando vuelta en la cabeza y el corazón.
¿Cómo afrontar una pérdida? fue la primera pregunta que se me vino a la mente cuando con 8 semanas de embarazo vi que estaba sangrando. Cuando el especialista, nos dijo no podemos hacer nada, sólo esperar.
¿Porque? mientras miras en retrospectiva, tratando de encontrar algo que de señales de razones. Petrificada.
Lo cierto es que estas cosas pasan, aún cuando te hayas cuidado.
Y la felicidad que te inundaba se transforma en tristeza, melancolía, miedos. Sobretodo miedos.
Preguntas sin respuestas. Porque ni siquiera te atreves a pronunciarlas.
¿Puedo llamarle hijo? Estoy segura que sería hombre, porque los síntomas esos dos meses fueron completamente diferentes, mucho asco, muchas nauseas matutinas.
¿Cómo es posible intentarlo, después de algo así? ¿ Resultará nuevamente?
¿Y si vuelve a pasar?
Estas últimas semanas han estado llenas de lágrimas, pena, dudas ..... mucho apoyo incondicional.
Un carrusel de emociones. Subo, Bajo, me olvido, me acuerdo, río, lloro.
De a poco comienza a aparecer eso llamado Resiliencia.












Te mando mucha energía positiva, sabes que yo ya estuve ahí, te comprendo, es el dolor, el miedo, la pérdida. Vive tu duelo, lo merece, perdiste un hijo, de eso no hay duda, porque aunque sólo lo hayas tenido un corto tiempo, ese tiempo corto fue su vida, celébralo y sufre su partida cuánto lo necesites.
ResponderEliminarYo he encontrado algunas respuestas después de tantos años intentando sobrellevar y sanar mi pérdida.
Sí debes llamarle tu hijo, es más, dale un nombre para recordarlo,menciónalo, existió y te hizo feliz durante su vida.
Volverlo a intenta? Cuando sientas que es el momento, un día lo sabrás, sentirás que ya haz sanado y pensaras que lo intentaras. Y tendrás miedo, mucho, pero no debes dejar que te paralice. ¿Cuando será? Sólo vos podes saberlo. Y un día verás que de nuevo serás madre, albergarás en el cuerpo vida y miedo al mismo tiempo, puede que nunca más vuelva a suceder pero siempre vivirás sabiendo que sobreviviste a una pérdida y eso cambiará también tu vivencia de la maternidad.
Yo perdí a mi primera bebé igual a las ocho semanas, se llama Ainoha, era mi ilusión y me acompañó para prepararme enla maternidad, a los nueve meses de su partida me embaracé de Mariana (ese es el nombre de Nenita) y aunque fue un embarazo lleno de miedo también viví ilusionada esa nueva experiencia. Y comprendí que a mi Ainoha le bastó saberse amada y que su partida me permitió ser la madre de Mariana.
Han pasado 2 años y 10 meses desde que mi primera hija se fue, siempre la recuerdo, el dolor no se va del todo, pero aprendes a aceptarlo y un día hasta lo ves cómo un compañero de vida, y no deja de doler pero se convierte en fuerza para volver y seguir adelante.
Te mando mucha energía positiva, sabes que yo ya estuve ahí, te comprendo, es el dolor, el miedo, la pérdida. Vive tu duelo, lo merece, perdiste un hijo, de eso no hay duda, porque aunque sólo lo hayas tenido un corto tiempo, ese tiempo corto fue su vida, celébralo y sufre su partida cuánto lo necesites.
ResponderEliminarYo he encontrado algunas respuestas después de tantos años intentando sobrellevar y sanar mi pérdida.
Sí debes llamarle tu hijo, es más, dale un nombre para recordarlo,menciónalo, existió y te hizo feliz durante su vida.
Volverlo a intenta? Cuando sientas que es el momento, un día lo sabrás, sentirás que ya haz sanado y pensaras que lo intentaras. Y tendrás miedo, mucho, pero no debes dejar que te paralice. ¿Cuando será? Sólo vos podes saberlo. Y un día verás que de nuevo serás madre, albergarás en el cuerpo vida y miedo al mismo tiempo, puede que nunca más vuelva a suceder pero siempre vivirás sabiendo que sobreviviste a una pérdida y eso cambiará también tu vivencia de la maternidad.
Yo perdí a mi primera bebé igual a las ocho semanas, se llama Ainoha, era mi ilusión y me acompañó para prepararme enla maternidad, a los nueve meses de su partida me embaracé de Mariana (ese es el nombre de Nenita) y aunque fue un embarazo lleno de miedo también viví ilusionada esa nueva experiencia. Y comprendí que a mi Ainoha le bastó saberse amada y que su partida me permitió ser la madre de Mariana.
Han pasado 2 años y 10 meses desde que mi primera hija se fue, siempre la recuerdo, el dolor no se va del todo, pero aprendes a aceptarlo y un día hasta lo ves cómo un compañero de vida, y no deja de doler pero se convierte en fuerza para volver y seguir adelante.