Ir al cine es una de las cosas que me encanta hacer.
De soltera, solía ir a cada estreno que me sonara entretenido y todos los domingo, con mi madre, nos arrancábamos a ver una película.
Cuando empezamos con Mr. K en nuestros panoramas mensuales, acostumbrábamos ir. Posteriormente, optamos por arrendar las películas y verlas en casa. Cambiamos las butacas por la comodidad de la cama. Elegíamos 3 películas y el sábado tipo 19.00 hrs. empezaba la maratón. Que vida!
Cuando nació la pioja, esos maravillosos panoramas quedaron relegados. La historia ya la saben, pioja prematura, depresión post parto, escasas horas de sueño .... ver una película tranquilos era un imposible. Uno hace lo que puede!
La pioja empezó a crecer, y de a poco pudimos manejar mejor nuestros tiempos. Y aunque tenemos claro, que esa maratón que hacíamos se ve lejana, hemos empezado a disfrutar de nuestras series cada vez que tenemos tiempo (Bendito sea la empresa de cable que permite grabarlas y poder verlas en diferido) y de algunas películas en familia.
Al principio no lográbamos que la pioja aguantara toda la película. Pero estos últimos meses el cambio ha sido notable. En 3 meses, hemos visto casi todas las películas infantiles. En la lista de favoritas están Mi Villano Favorito 1 y 2 y Rio. Luego Cars y Tinkerbell en todas sus versiones.
Confieso que Mi Villano Favorito 1 y 2 también son mis favoritas. Y es que el acento español de la versión que tenemos Mola.
Confieso que Mi Villano Favorito 1 y 2 también son mis favoritas. Y es que el acento español de la versión que tenemos Mola.
El jueves, posterior a la entrevista de admisión del primer colegio (ya escribiré sobre ella), teníamos la mañana libre, antes de volver a la oficina y decidimos aventurarnos en una ida al Cine, en plan familiar. Habíamos optado por atrasar el magno acontecimiento. Y es que uno conoce a sus hijos y sabe lo que va y lo que no. Pero la pioja, había manifestado ganas de ir y frente a eso, hay que aventurarse. Escogimos Rio 2.
A 15 minutos de que terminara la película se empezó a aburrir. Afortunadamente la sala estaba vacía, así que se dedicó a recorrerla, subir y bajar escaleras. No estuvo cómoda. No le agradó nada el estar a oscuras. Por otro lado, encontró que era "muy ruidoso".



















