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22 feb 2014

138. Mamá ponte en la foto

Mientras estaba de vacaciones, vía Facebook dí con el artículo de Allison Tate que me llegó al corazón y me robó un par de lágrimas.

Un pequeño extracto:

"Parece lógico. Tenemos cuerpos de madres y ya no somos tan jóvenes. No siempre tenemos tiempo de usar el secador, maquillarnos ni, a veces, bañarnos. Los niños son mucho más ricos que nosotros, así que mejor que les hagan las fotos a ellos.

Sin embargo, deberíamos esforzarnos en entrar en la foto. Nuestros hijos necesitan ver lo jóvenes, bellas y humanas que eran sus madres. Nuestras hijas necesitan ver que éramos vulnerables y abiertas, tal como éramos, mujeres, madres, personas que tenían una vida. ¿Evitar la cámara porque no nos gusta ver nuestras fotos? ¿Cómo va a ser eso normal?

Hay demasiadas cosas de la vida de una madre que se quedan sin testimonio y son invisibles. La gente, incluidos mis hijos, no ven cómo me aseguro de que sus peluches favoritos estén en sus camas todas las noches. No saben que recorro los pasillos del supermercado buscando golosinas que les gusten para darles un día especial. No saben que conservo las finas camisitas de abertura lateral del hospital en el que nacieron y las pulseras de identificación en unas cajas guardadas en lo alto de sus armarios. No me ven dando vueltas en la cama, preguntándome si lo estoy haciendo bien como madre, si están bien en el colegio, dónde deberíamos llevarlos de vacaciones, qué podríamos hacer por sus cumpleaños. En Nochebuena me quedo hasta altas horas de la noche envolviendo regalos y comiendo leche con galletas, y me paso horas navegando por interenet y en los grandes almacenes en busca de disfraces de Halloween y regalos de cumpleaños que me han pedido. No ven nada de todo eso.

Algún día quiero que tengan un testimonio, que me vean sentada a su lado: yo, la mujer que les dio a luz, a la que pueden dar gracias por sus muslos potentes y su bonito cabello: yo, la mujer que les cuidó durante los primeros años de vida, que soportó unas tetas dignas de actriz porno y meses de que se le escapara la leche; yo, que iba de un lado a otro recogiendo tentempiés para ser la madre encargada de leer esa semana o planear la fiesta de San Valentín de la clase; yo, que lloraba cuando les dejaba en la guardería, aspiraba el olor de su pelo después del baño mientras les leía cuentos en la cama, y me saltaba los límites de velocidad cuando tenía que llevarlos a toda prisa a urgencias pediátricas a mitad de noche para lo que fuera (infecciones de oído, laringitis, rotavirus).

Soy omnipresente en sus cortas vidas y, sin embargo, tengo muy pocas fotos en las que aparezca con ellos. Algún día dejaré de estar aquí -no sé si ese día será mañana o dentro de 30, 40 o 50 años-, pero quiero que tengan fotos mías. Quiero que vean cómo les miraba, que vean cuánto les quería. No soy alguien perfecto a quien mirar ni a quien querer, pero soy su madre, sin más.

Cuando veo fotografías de mi propia madre, no me fijo en celulitis ni peinados desastrosos. Solo la veo a ella: sus ojos bondadosos, su sonrisa alegre y abierta, su ropa tan familiar. Esa es la madre a la que recuerdo. Siempre me encantó que tuviera el estómago suave, la piel llena de pecas, los dedos largos. No me importaba que no pareciera una modelo. Era mi mamá.

Por eso, a la hora de la verdad, si no soy capaz de hacerlo por mí misma, quiero hacerlo por mis hijos. Quiero estar en la foto, darles ese recuerdo visual de mí misma. Quiero que vean hasta qué punto estoy aquí, cómo les envuelve mi cuerpo en un abrazo, cuánto les quiero."

Lo cierto es que en innumerables ocasiones suelo esconder de la cámara. Revisando las fotos de los últimos años, son contadas las fotos en las que salgo.

El artículo no me pudo llegar en un mejor momento, me hizo reflexionar, armarme de valor y disfrutar de días de playa sin complejos.



12 oct 2012

60. Serás madre toda una vida

Hace unos días, a través de Zary conocí el blog Háblame Bajito quién me a conmovido con estas palabras llenas de verdad, pues representan mi forma de vivir la maternidad y mi cruzada por rescatar las cosas que de verdad importan. Me alegra ver que cada vez somos más mujeres en el mismo cuento.

RESPIRA. Serás madre toda tu vida.
Enséñale las cosas importantes. Las de verdad.
A saltar en los charcos, a observar a los bichitos,
a dar besos de mariposa y abrazos muy fuertes.
 
No olvides esos abrazos y no se los niegues NUNCA:
puede que dentro de unos años los abrazos que añores
sean los que no le diste.
 
Dile CUÁNTO LE QUIERES
siempre que lo pienses.
 
Déjale imaginar. Imagina con él.
Déjale llorar. Llora con él.
 
Las paredes se pueden volver a pintar.
Los objetos se rompen y se reemplazan 
continuamente.
 
Los gritos de mamá
DUELEN PARA SIEMPRE.
 
Puedes fregar los platos más tarde.
Mientras tú limpias él crece.
 
Él no necesita tantos juguetes.
Trabaja menos y quiere más.
 
Y, sobre todo, RESPIRA.
Serás madre toda tu vida.
Él sólo será niño una vez.
 

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