Ya han pasado 9 años desde que nos embarcamos en esta aventura.
Desde que decidimos conocernos "personalmente", despúes de haber sostenido un par de conversaciones telefónicas y muchas vía web.
Todavía recuerdo tu llamado sorpresa avisandome el "voy en el bus, camino a verte".
Nunca más nos separamos.
Pasamos de conocernos a ser novios sin hacerlo explícito verbalmente.
Desafiando al "están locos" y contra todo prónostico, pasamos de ser novios a comprar un departamento y vivir juntos, en menos de 3 meses.
Y parece que fue ayer...
Ha sido un camino largo, lleno de alegrías, risas, viajes, sabores, logros. También algunas penas, pérdidas. Hemos tenido de todo.
Y aunque estos dos últimos años han sido los más difíciles - una tormenta llegó para mojar nuestro camino, ponerlo resbaladizo, hacernos perder el control de la dirección- hoy podemos mirarnos y ver que hemos crecido juntos.
La maternidad y la paternidad nos cambió. A cada uno como persona y también como pareja. Nos acercó para luego alejarnos. Nunca nos ha faltado amor, pero ambos perdimos la capacidad de comunicarnos.
Ha sido un proceso fuerte. Doloroso a ratos. Con incertidumbres y miedos.
Requirió una dosis extra de energía, dedicación, voluntad y compromiso.
En algún momento, casi sin darnos cuenta, salió el sol.Nos hemos reencontrado.
"Incluso los buenos matrimonios fallan. En un minuto estás sobre suelo seguro, y al siguiente ya no lo estás. Y siempre hay dos versiones: la tuya y la suya. Aunque las dos versiones siempre empiezan de la misma manera. Ambas empiezan con dos personas enamorándose. Nadie se casa pensando que va a fracasar, piensas que el tuyo es el que va a conseguirlo. Por lo que siempre llega como una conmoción, el momento en el que te das cuenta que se ha acabado. En un minuto estás de pie en tierra firme, y al siguiente ya no.¿Tienes lo que hace falta? Si tu matrimonio está en problemas ¿puede sobrellevar la tormenta? Cuando el suelo te traicione y tu mundo se colapse, puede que solo necesites tener fe y confiar en que puede superarlo juntos. Puede que solo necesites aferrarte fuerte.
Y no importa nada… no te rindas" (Grey's Anathomy)














