Ya les he contado que antes de que naciera mi porota yo era de las mujeres que planearon su llegada a la perfección. Mis ideas eran: dormirá feliz en su cuna, a los 3 meses se irá a su pieza y volveré a trabajar lo antes posible. Uno propone y el instinto dispone.
Bebe prematura, curiosamente, los primeros días en casa, quizás semana, cada vez que la ponía en la cuna, dormía 10 min y lloraba. Cuando se lo comentamos a una amiga, nos abrió los ojos y nos mostró la técnica canguro (ella es madre de 2 gemelas de 15 años), nos dijo: Yo las porté en mi pecho hasta los 6 meses.
Media incrédula, decidí intentarlo y nuestras noches cambiaron. Comenzamos a dormir en intervalos de 2 horas (despertaba a mamar, seguía durmiendo) .... y por opción (nos resulto cómodo), más que por convición (no conocía aún la maravillosa tribu maternal, ni conceptos como apego, etc), terminamos colechando.
He comprobado, con el pasar de los meses, que como dice la psicolo Rosa Jové, que el sueño es un proceso evolutivo, a medida que la porota ha ido creciendo, ha reclamado su independencia y espacio. Hoy por hoy, la hacemos dormir en nuestra cama, previa rutina de baño, lectura de cuentos, mimos, besos y abrazos), cuando está a punto de dormirse, reclama su cuna. otros días se duerme en la nuestra y la pasamos posteriormente a su cuna.
Hay días que despierta a mitad de noche y pide upa o lele (leche), hay otros que duerme de corrido, nosotros -PapáenRodaje y yo- hemos aprendido a adaptarnos, yo en particular aprendí a seguir mi instinto.
Vamos Creciendo y Aprendiendo Juntos!
"La indiferencia hacia el llanto del niño/a creará adulto/as indiferentes, no sólo al dolor, sino a lo simple de la existencia del otro" F. Grau
Todos los niños son diferentes, algunos quieren colecho, otros no ... pero tengo la seguridad de que ninguno quiere llorar o sentir miedo para dormir.En mi cabeza y corazón no cabe la idea de hacer dormir con llantos. Mucho menos, no responder a sus necesidades de compañía.
Una y mil veces!!
#DesmontandoaEstivill











