Hace casi tres semanas, Mathilda no quería sentarse en la pelela ni en el adaptador del baño.
Hoy, creo que estamos a punto de decir "lo logramos, misión cumplida, operación concluida".
La semana pasada les contaba los grandes avances y chascarros, y este fin de semana ha sido todo distinto.
Mathilda hace 3 días, que no tiene ningún escape y que ha avisado cada vez que ha tenido ganas de hacer pipí y caca. Con ida al supermercado sin pañales, y retorno a cada desde el jardín en coche, incluidas.
Ayer hasta nos ha felicitado la Tía del jardín, estaba sorprendida del avance.
Nosotros estamos felices y orgullosos, de ella y de nosotros, pues como muchas cosas, no ha sido una tarea fácil.
Como consejo - en caso de que alguna primeriza pase por acá- está el tener claro que:
- Respeto. Todos los niños/ son distintos/as ... por ende no todos están preparados a la misma edad biológica. No importa que las abuelas digan que uno controló esfínter al año y medio o que los compañeritos lo hagan a los dos. Uno como padre, tiene el instinto y la capacidad para reconocer si ellos están capacitados para empezar el proceso. En nuestro caso, las señales fueron, pañal por más de 4 horas seco, que entendiera la dinámica de avisar antes, pues hace mucho avisaba que estaba hecha y lo fundamental, ella manifestó no querer usar pañal. Anteriormente, intentamos que dejara el pañal (inmersos en la dinámica del jardín infantil que decidió iniciar el proceso en masa) y no estaba preparada, lo único que conseguimos fue que tuviera miedo al proceso, muchas rabietas y llantos. Desistimos y esperamos a que ella estuviera lista.
- Constancia. Una vez que nosotros determinamos que estaba lista, se los sacamos y no volvimos atrás. Ello implicó estar como reloj, cada ciertas horas preguntándole si tenía ganas, acompañándola al baño, sentándonos a su lado. También implicó olvidarnos de panoramas muy lejanos a casa. Girar en torno al orinal y el baño por 1 o 2 semanas consecutivas.
- Paciencia y contención. No importa que se moje mil veces, aún cuando la acabas de sentar. Jamás la retamos o manifestamos una reacción negativa (por dentro muchas veces teníamos ganas de llorar), siempre le explicamos con caradepokeraquínohapasadonada que la próxima vez, debía avisar antes.
- Premios e incentivos, aunque la literatura dice que no es bueno, cada vez que avisó, le hacíamos porras (aplaudíamos, saltábamos, la animábamos), la primera vez que ella avisó solita, le regalamos unos stickers y en ocasiones regalamos un juguete. Le explicamos que se lo había ganado por que había tenido un gran logro.
- Amor. Por más agotador que resulte el proceso, un beso, una caricia, un te amo para la pareja y el retoño, siempre viene bien.
Como pareja, hemos decidido no sacarle el pañal de noche, pues no amanece seco. Mathilda aún toma leche en la noche, probablemente no amanezca seca.
Seguimos avanzando a su ritmo.













