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8 may 2013

99. Mamá está enferma

Han sido las peores 3 semanas del año.
 
Comenzamos con un resfrío común de la pioja que se transformó en una faringitis ulcerosa y que como guinda de la torta mutó en mí.
 
18 días enferma .... comenzando por una rino-faringo-laringitis (bien súper califragilistico espialidoso el nombre), que se transformó en una bronquitis para mutar nuevamente en una mega amigdalitis purulenta con conjuntivitis (que aún no se va del todo) bien acompañada de su amiga gastritis producto de tanto antibiótico.

18 días de licencia médica que ni sentí, porque estar en casa -enferma con fiebre-, pues no se disfruta. Hubo momentos en que sentí que literalmente me moría, donde el único pensamiento cuerdo que tenía era preguntarme como es que estos niños resisten un estado febril.
 
18 días en que no he tenido fuerzas para nada. 18 días (y contando) que me he visto en la obligación de restringir nuestros instantes de cercanía, por temor a contagiarle. 18 días extrañando ese contacto tan pero tan cercano, el mirarnos nariz con nariz antes de dormir, el dormir abrazadas.
 
Pioja me busca a cada instante, y me pregunta si los "bichitos de mi boca se fueron".  Mr. K - que es un sol y se ha portado como un Dios- apoya con dosis extras de caricias y arrumacos para ella, pero a veces no es suficiente, simplemente quiere colgarse de mamá, dormir siesta en mi pecho. Las mascarillas han sido nuestras cómplices y nos han permitido darnos uno que otro instante.
 
Ha sido una experiencia que espero no se vuelva a repetir, pues no poder cubrir la demanda un hijo, por que simplemente no tienes fuerzas o porque estás tan contagiosa que la pones en riesgo, me ha roto el corazón.

26 abr 2012

35. Desahogo

Hoy escribo principalmente como hija.
Han sido semanas complicadas, sin tiempo de venir a plasmar las muchas cosas que hemos vivido.

Lo cierto es que hace una semana, mi madre está enferma.

Comenzamos con una ida de urgencias a la clínica por una descompensación -producto del sistema nervioso por un fuerte sismo que hubo en mi ciudad- y hemos estado casi dos semanas tratando de estabilizarla.

Por lo que señaló el doctor - su nefrólogo desde hace más de 30 años - la hora de empezar la diálisis llegó. Y aunque hace años sabíamos que la hora llegaría, confieso que me pilló desprevenida. Es duro.

Para ella, empezar la díalisis implica entre otras cosas, cambiar su ritmo de vida, su rutina, alimentación, implica reinventarse. Probablemente dejar de trabajar - no es que necesite hacerlo, pero el trabajo la mantiene activa y feliz- y renunciar a los largos viajes (pues la periodicidad será 3 veces por semana y eso te amarra a la rutina), en cierto modo, es renunciar a su libertad e independencia.

Para mi, ha significado enfrentarme a uno de mis miedos más potentes, el sufrimiento de la persona que más quiero y admiro en la vida (despúes de mi hija, claro está). Verla enfrentada a la decisión de luchar por más años de vida o rendirse, ha sido dificil. Verla dudar, además es doloroso.

Estoy esperanzada en que finalmente se decida, acepte la díalisis, y nos acompañe 10 años más, como señala su médico. Quiero que vea crecer a mi pioja, quiero que mi pioja tenga recuerdos de su "yaya" cuando esté más grande. Quiero tenerla conmigo unos años más. Y se que es egoista de mi parte, pues debería estar enfocada en que es lo que quiere ella, pero no es fácil.

No estoy preparada para verla abandonar la lucha, mucho menos para verla partir
 

Escrito con amor por Creciendo JuntasElisa | Tecnología Blogger | Plantilla diseñada por Rockaboo Designs | 2012