Ayer por la tarde, recojo a mi pioja del Jardín Infantil, y cuando la miro detenidamente, la veo con una marca en su cara. La Educadora me aclara que fue agredida por una compañera, que intentó arrebatarle sus cereales y como Mathilda los sostuvo con fuerza, no pudo. Pues montó en cólera y la abofeteo y rasguño.
Me dio una bronca, que si hubiera podido habría partido en dos a la pequeña Millaray. Pero entiendo que son niños y deben lidiar con este tipo de escenarios.
Me limité - en un actitud muy sen - a contener a mi pioja y sin pensarlo le dije, "hija tienes que defenderte". La ayudante de la educadora me respondió "es que Mathilda es muy dulce, no se defiende, y le pegan" con cara de compasión.
Mi pioja señaló en el instante, "mamá dice que no hay que pegarle a los niños".
En casa, pioja lloró, desconsolada, entre lagrimas me dijo "la Millaray siempre me pega".
Más bronca me dio... Conmigo, con mi forma de querer cambiar el mundo y mi discurso de "no es bueno pegar".
A momentos, me invadió el miedo, ¿qué pasa si esto con los años se profundiza? ¿Si de más grande sufre bulling? ¿Cómo la preparo para que no se deje pasar a llevar?
De momento, mi discurso cambió levemente por: "Mathilda, no es bueno pegarse, pero si te pegan o agreden, debes defenderte".











