En Chile, hace unas semanas -casi un mes- se confirmó el brote de Meningitis Meningocócica (denominada W-135). Para mi gusto, lo preocupante no fue el brote (por lo que leí, todos los años hay brotes), sino la tasa de mortalidad de los infectados (sobre 25%) ya que al parecer la cepa es una de las más agresivas.
El Gobierno, dispuso una campaña de vacunación (me reservo el derecho de opinión respecto de ésta, pues como funcionaria de estado, no pondré en riesgo mi trabajo por decisiones del gobierno de turno), lo cierto que en el sistema privado de salud, las vacunas estaban agotadas.
Yo en general para las vacunas, ocupo criterio del pediatra -que es un viejo con experiencia y estudioso- (a mi que me pregunten de economía y números, de salud, no soy experta). Asi que en vista de la psicosis colectiva, partí donde él (cuando recién empezó el estallido) a hacer las consultas de rigor (la vacuno? es tan grave como parece? se la puedo poner dada su neutropenia? etc.). A diferencia de otros casos (vacuna influenza) me señalo "si el gobierno inicia campaña, la vacunas". Me vine con receta en mano a esperar que las vacunas llegaran a los vacunatorios para poder comprarla.
La espera duró casi 3 semanas, en las que la red de mamis amigas nos mantuvimos alertas monitoreando contagios, evitando lugares masivos, chequeando vacunatorios y disponibilidad de vacunas.
El lunes pasado, a medio día por casualidad me enteré que habían llegado a un vacunatorio X (en los demás seguía agotada) y aplicamos operación vacuna (correr a comprarla, esperar que mr.K llevara a la pequeña, vacunarla, volver a la oficina). Todo perfecto.
6 horas más tarde, se adelantó jaloguin. Pasamos 60 horas de terror. Fiebre ininterrumpida entre 39° y 39,5° C, con todo lo que lleva asociado, tersianas, escalofrios, llanto, no dormir. Mucho susto. Es primera vez que la piojis tiene fiebres tan altas.
Cuando la llevamos al pediatra, la revisó y nos señaló que sólo era la reacción a la vacuna, nos quedamos más tranquilos, pero la verdad pasamos un gran susto.
No pudimos participar de la celebración de Jaloguin en la comunidad (miramos desde el balcón y le dijimos a Mathilda que era un cumpleaños de otro niño). No hubo Disfraz, Ni dulces. Sólo mimos.
Estuvimos a un pelo de suspender nuestro viaje.
Estuvimos a un pelo de suspender nuestro viaje.











Pobre nena! lo bueno es que se acercan las fiestas navideñas, y podrá desquitar la falta del hallowen! jiji :D
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