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20 mar 2012

28. Salacuna: Día 1, Día 2 y Día 3

El viernes recién pasado, decidí que era una buena idea darnos un paseo por la Salacuna {guardería en otros sitios} con la piojis. La idea era que comenzara a familiarizarse con los niños antes de su entrada oficial {el lunes 19}. Nos fuimos de visita, después de mi trabajo, tipo 17.00 hrs.

Día 1: Viernes 16
Con Tomás, jugando.
No hicimos más que llegar, y la piojis se puso a llorar. Se agarró a mi cual gato evitando el baño, y de allí nadie la sacó. Confieso que me había preparado mentalmente para el proceso, pero me descolocó. Respiré  y traté de transmitirle la mayor tranquilidad posible {digo posible, porque en la teoría es muy fácil, pero cuando ves a tu pioja llorando o asustada por algo desconocido, las teorías, paradigmas y convicciones flaquean, imagino que para papás primerizos es más complicado, con el segundo debe ser más facil no?}.

Entramos al salón y nos recibieron con mucha alegría. La tía Inés, acompañada de 2 tías más (no retuve el nombre de ellas} y 8 niños (6 niños 2 niñas). Mi piojis, aferrada a mí, los miró con cara de inquietud. Me senté con los niños {pioja sin despegarse de mi}, jugué con ellos, y conversamos con la tía tranquilamente. Aproveché de hacer un par de consultas y ver el trato que las tías tienen con los nenes {muy amorosas y pacientes, aunque como estaba yo, pensé que no podrían haberse mostrado de otra forma}.

Piojita demoró 40 minutos en despegarse de mi, timidamente se bajó y empezó a explorar un par de juguetes, a interactuar con León y Tomás {dos niños que no se despegaron de ella}. Unos minutos antes de irnos, las tías pusieron música y bailaron con los niños. Mi Mathy bailó timidamente, a ratos se tapaba la carita como avergonzada. Cuando salimos, venía feliz.


Día 2: Lunes 19
Con León, jugando.
Piojita entró relajada a la guardería, llegó y se puso a jugar con los juguetes, interactuó con los niños y niñas, muy independiente. A ratos, levantaba la cabeza para ver si mami estaba ahí, me veía y seguía jugando tranquila. Por un momento pensé que estabamos viento en popa. Llegó la hora de irme y en cuanto salí se puso a llorar {tono rompetímpanos}, se me partió el corazón. Reclamaba a su mamá. Por un momento pensé en devolverme y salir corriendo de allí, pero no lo hice.

Esta etapa también es un aprendizaje para mi. Aprender a soltar y dejar volar con alas propias, es lo que más me a costado {y me va a costar toda la vida}. Hice de tripas corazón, me dejé guiar por el instinto y me quedé sentada en la escalera, llorando y pensando en el bienestar de mi hija, en lo mucho que le va a gustar jugar con sus compañeritos y compañeritas cuando se adapte. Mientras, escuchaba como la tía Inés la consolaba, le cantaba mientras la tenía en brazos.

Cuando dejó de llorar, pude levantarme y salir camino a la oficina. 30 minutos más tarde, la recogió mi madre {su yaya} y la llevó a casa. Cuando ella llegó, la piojis estaba sentada con la tía, jugando y comiendo una galleta.

Cuando llegué a casa, piojis estaba un poco enojada {creo yo}, no recibí el efusivo grito y abrazo. Me vió, y se acercó sin hablar nada, estuvimos sentadas, acariciandonos por más de una hora. Le expliqué {nuevamente} que solo va a la salacunas por unas horitas, a jugar con sus amiguitos, que no la dejaremos allá olvidada, que es para que aprenda cosas nuevas, etc. Después de un rato, me habló, y volvió a ser la misma de siempre.

Día 3: Martes 19
Más integrada, con la tía y los niños.
Hicimos el trayecto a la guarde en coche (yo caminando), nos vinimos conversando {yo en plan monólogo} de lo lindo que era ir a la salacuna y compartir con los amigos y amigas. Cuando llegamos, me miró con cara de "donde me trajiste", pero coincidió que venía llegando una de sus compañeritas de nivel, asi que la distraje. Subió un poco incrédula a su sala, pero en cuanto llegó, se puso a jugar con los niños y los juguetes. Me quedé media hora, como el día anterior, viendo como jugaba, como cantaba e interactuaba con las tías, sus compañeritos y compañeritas.

Durante la media hora, sólo levantó la vista y me buscó una vez. Mientras jugaba me acerque a ella, le di un beso y le dije "nos veremos en casa en un rato, mamá va a trabajar y te verá en casa porque "yaya" viene por ti. Siguió jugando.

Mientras pintaba un conejo de pascuas con la tía Inés, me retiré. Esperé unos minutos, y como no lloró, me vine {un poco más tranquila}. Estoy a la espera de tener noticias {las tías llamarán en caso de llanto incontrolable}.

A esperar .... y a confiar.

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